Llega el verano y, con él, una sensación que se repite cada año. Por un lado quieres aprovecharlo: hay más luz, más tiempo libre, más posibilidades de avanzar. Pero por otro… también hay viajes, planes, familia, calor, menos rutina y muchas ganas de descansar.
Y aquí es donde muchas opositoras cometen uno de dos errores:
- Desconectar del todo y, en septiembre, sentir que tienen que empezar casi de cero.
- Estudiar exactamente igual que durante el resto del año… y acabar agotadas y frustradas.
Spoiler: ninguna de las dos opciones suele funcionar demasiado bien.
Porque el verano no es un problema. El problema es intentar gestionarlo como si fuera octubre. Vamos a verlo 👇🏼
1. El verano no necesita el mismo plan que el resto del año
Es normal que te sientas cansada, que no tengas ganas de estudiar porque el cuerpo te pide vacaciones (llevas toda la vida descansando en esta época). Hay planes que no te quieres perder y el FOMO viendo al resto te afecta, inevitablemente.
Muchas veces diseñamos el verano pensando en lo que «deberíamos hacer», sin tener en cuenta nada de esto. Pero la psicología del comportamiento nos dice algo muy claro:
🤎 Cuanto más alejado está un plan de tu realidad, menos probabilidades tienes de cumplirlo.
Por eso, antes de pensar qué vas a estudiar, pregúntate (y ¡apunta!):
¿Voy a viajar? · ¿Tengo vacaciones? · ¿Voy a tener más o menos tiempo? · ¿Qué semanas serán diferentes?
- Primero: coge un calendario de junio, julio y agosto y marca todos tus planes.
- Después: organiza el estudio alrededor de ellos.
No al revés.
2. En verano no necesitas estudiar más: lo importante es no romper el hábito
Veo constantemente a personas que en julio o agosto estudian menos y sienten culpa. Pero la pregunta no es «¿Estoy estudiando tantas horas como en marzo?». La pregunta es:
🤎 «¿Estoy manteniendo el hábito?»
Porque una oposición no se gana por una semana brillante. Se gana por la capacidad de sostener el proceso durante mucho tiempo.
Una mañana de estudio bien hecha suele darte mucho más que una planificación aparentemente perfecta que nunca llegas a cumplir.
3. Aprovecha el momento del día en el que tu cerebro mejor funciona
Aquí la ciencia es bastante clara: cuando hace calor dormimos peor y acumulamos más fatiga. Por eso muchas personas notan que por la tarde les cuesta muchísimo más concentrarse.
🤎 Mi recomendación: si puedes, estudia lo más importante por la mañana. Y deja para los momentos de menos energía las tareas más ligeras:
- Repasos
- Test
- Esquemas
- Tareas más ligeras
No luches contra tu energía: aprende a utilizarla. Si tienes vacaciones, aprovecha la mañana temprano para estudiar y después haz planes y desconecta.
Salvo que tengas el examen muy cerca, para mí es obligatorio que te cojas unos días para descansar de verdad: sin apuntes, sin horarios, sin estudiar. En todos los trabajos hacen falta momentos de desconexión para coger pilas y rendir después. Sin culpa, sabiendo que es necesario para poder sostenerte. (Una semana, por ejemplo, es buena idea para no perder la rutina; y luego un par de findes largos.)
4. El error de septiembre se comete en julio
Septiembre no se improvisa: se prepara (esto lo hablaremos más adelante). Y aquí viene uno de los mejores consejos que puedo darte:
Antes de que empiece el verano, decide exactamente qué quieres haber conseguido cuando termine. No pienses solo en horas: piensa en resultados.
Por ejemplo:
- Terminar X temas
- Hacer X vueltas
- Consolidar una materia concreta
- Mejorar en los test
Porque cuando tienes una dirección clara, es mucho más fácil organizar el camino.
5. El verano puede ser una ventaja enorme
Mientras muchas personas desaparecen durante dos meses… otras consiguen avanzar muchísimo. No porque estudien más, sino porque mantienen la constancia. Y eso genera algo muy potente:
🤎 Llegar a septiembre sin sensación de reinicio.
Y te prometo que eso marca una diferencia enorme.
Porque una oposición no se construye en una semana. Se construye con cientos de pequeños días bien aprovechados. Y el verano puede convertirse en uno de los más importantes del año.
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